El arroz proporciona el 20 por
ciento del suministro de energía
alimentaria del mundo. Es también
una buena fuente de tiamina,
riboflavina, niacina y fibra alimenticia.
El arroz parbolizado contiene más
nutrientes que el arroz blanco sin
cáscara o pulido.
El arroz es parte integral de las
tradiciones culinarias de muchas
culturas diferentes, cada una de las
cuales cuenta con su propio conjunto
específico de preferencias referente a
textura, sabor, color y viscosidad del
arroz que consumen.
El contenido nutricional del arroz
puede mejorarse mediante el uso de
técnicas tradicionales de
fitomejoramiento selectivo y de
nuevas tecnologías, como la
modificación del código genético de
las plantas.
Un alimento colorido y variado
El arroz es rico en cuanto a diversidad genética. En todo el mundo se cultivan miles de variedades. El arroz, en su estado natural, con cáscara,
presenta muchos colores diferentes que incluyen el pardo, el rojo, el púrpura e incluso el negro. Estas coloridas variedades de arroz casi siempre
son apreciadas por sus propiedades benéficas para la salud. El arroz con cáscara tiene un contenido mayor de nutrientes que el arroz blanco sin
cáscara o pulido (Cuadro 1). Para muchas culturas, el arroz forma parte integral de la tradición culinaria.
Diferentes culturas tienen diferentes
preferencias en cuanto a sabor, textura, color y viscosidad de la variedad de arroz que consumen. Por ejemplo, en Asia Meridional y el Medio
Oriente, se consume arroz seco hojaldrado; en Japón, la Provincia de Taiwán en China, República de Corea, Egipto y la región norte de China, se
consumen variedades de arroz húmedas y pegajosas; y, en algunas partes del sur de India, se consume arroz rojo.
Muchos países tienen recetas
con base en arroz que los identifican, como el sushi, el arroz frito, el curry, la paella, el risotto, el pancit y los frijoles con arroz. También hay
muchos dulces y caramelos que se preparan con base en arroz.